Algo cada día: Un plan sin volante
COLUMNA INVITADA/Por Fernando Ruiz del Castillo
En medio de la preocupación creciente por los accidentes automovilísticos que han cobrado vidas y dejado heridos en las calles de Mexicali, el gobierno municipal plantea lo que denominó un “Plan Integral de Seguridad Vial”.
En teoría, se trata de una estrategia preventiva para reducir siniestros, mejorar la movilidad y fortalecer la cultura vial. En los hechos, sin embargo, el documento presentado dista mucho de ser un verdadero plan estratégico. Más bien parece un listado de buenas intenciones, redactado con conceptos generales, pero carente de los elementos técnicos indispensables para enfrentar un problema que ya tiene dimensiones de crisis urbana.
Un plan estratégico, por definición, debe partir de un diagnóstico sólido y sustentado en datos. Debe identificar con precisión dónde ocurren los accidentes, a qué horas, por qué causas, qué perfiles de conductores están involucrados y cuáles son las intersecciones más peligrosas.
Nada de eso aparece con claridad en el documento presentado y que ha circulado entre periodistas. Se mencionan algunas vialidades donde se concentran siniestros, pero no se ofrecen estadísticas, tendencias ni análisis técnico que permita entender la magnitud real del problema. Sin diagnóstico no hay estrategia; lo que queda es una declaración de intenciones.
El documento también plantea objetivos que, aunque loables, son demasiado genéricos. “Reducir muertes y lesiones graves”, “disminuir accidentes mediante prevención” o “incrementar la seguridad en la vía pública” son aspiraciones compartidas por cualquier ciudad del mundo. El problema es que no se establecen metas concretas ni indicadores verificables.
¿Cuánto se pretende reducir los accidentes? ¿En qué plazo? ¿Cómo se medirá el avance? Un plan serio establece metas cuantificables y mecanismos de evaluación periódica. Aquí no existen.
Otro vacío importante es la ausencia del “cómo”. El texto enumera acciones como la operación por cuadrantes, la profesionalización del personal o la reforma al reglamento de tránsito. Pero no explica de qué manera se implementarán estas medidas, cuántos recursos humanos se requerirán, qué áreas serán responsables ni cuáles serán los tiempos de ejecución. En términos prácticos, no hay una hoja de ruta que permita pasar de las palabras a los hechos.
El documento tampoco incluye un presupuesto. Este punto es fundamental. Cualquier política pública que pretenda transformar la seguridad vial necesita recursos para infraestructura, tecnología, capacitación y vigilancia. Sin una estimación financiera, el plan queda en el terreno de lo declarativo. Es imposible saber si las propuestas son viables o si se trata simplemente de una lista de ideas sin respaldo económico.
También llama la atención la limitada presencia de tecnología en la estrategia planteada. En la actualidad, las ciudades que han logrado reducir de manera significativa los accidentes viales han incorporado herramientas como semaforización inteligente, radares de velocidad, sistemas de monitoreo con cámaras, análisis de datos de tránsito y centros de control de movilidad.
El documento municipal apenas menciona de manera tangencial algunos elementos de gestión, pero no plantea un sistema integral que utilice tecnología para prevenir y controlar conductas de riesgo en las vialidades.
Otro aspecto que queda fuera del enfoque del plan es la ingeniería vial. La seguridad en las calles no depende únicamente de operativos policiales o campañas de cultura vial. También depende del diseño de la infraestructura urbana. Intersecciones mal diseñadas, señalización deficiente, iluminación insuficiente o semáforos mal sincronizados pueden convertirse en factores determinantes de los accidentes. Un verdadero plan integral debería incluir intervenciones concretas para rediseñar los puntos críticos de la ciudad. En el documento presentado, este tema aparece de forma marginal.
La parte dedicada a la cultura vial tampoco escapa a la generalidad. Se mencionan campañas de sensibilización y jornadas educativas, lo cual siempre es positivo. Pero nuevamente surge la misma pregunta: ¿cómo se desarrollarán?, ¿con qué alcance?, ¿qué instituciones participarán?, ¿cómo se evaluará su impacto? Sin un programa estructurado, las campañas suelen quedarse en esfuerzos aislados que se diluyen con el tiempo.
Quizá el problema de fondo es que el documento parece haber sido concebido más como un mensaje político que como un instrumento técnico de planeación. Se presenta bajo el nombre de “plan integral”, pero en realidad funciona como un marco conceptual preliminar. Para una ciudad que enfrenta un incremento visible de accidentes, esta diferencia no es menor. La seguridad vial exige diagnósticos rigurosos, decisiones basadas en evidencia y estrategias operativas claras.
Mexicali necesita, sin duda, una política pública sólida para enfrentar la problemática vial. La ciudad ha crecido, el parque vehicular se ha multiplicado y las vialidades principales operan muchas veces al límite de su capacidad. A esto se suman conductas de riesgo como el exceso de velocidad, el uso del teléfono celular al conducir o la conducción bajo efectos del alcohol. En ese contexto, un plan de seguridad vial no puede quedarse en la superficie.
Las autoridades municipales tienen todavía la oportunidad de fortalecer esta propuesta. Convertir un documento general en un verdadero plan estratégico implica incorporar datos, establecer metas medibles, definir responsabilidades institucionales, asignar recursos y diseñar un cronograma de ejecución. También requiere abrir el proceso a especialistas en movilidad, urbanismo y seguridad vial, así como a la participación de la sociedad.
La seguridad en las calles no admite improvisaciones. Cada accidente grave que ocurre en una avenida de la ciudad es un recordatorio de que la movilidad urbana no es solamente un asunto de tránsito, sino de salud pública, de planeación urbana y, sobre todo, de responsabilidad gubernamental.
Si se quiere enfrentar el problema con seriedad, el primer paso es reconocer que un plan sin diagnóstico, sin presupuesto y sin mecanismos claros de implementación difícilmente podrá cambiar la realidad que hoy viven miles de automovilistas, peatones y ciclistas en Mexicali.
Estatal
Reprueba víctima indirecta uso de presuntos falsos testimonios
Este martes se llevó a cabo otra audiencia del caso Amparito, referente a la muerte de una adulta mayor causada por una jauría propiedad de dos mujeres imputadas, madre e hija. En esa diligencia se escuchó el testimonio de ambas.
La víctima indirecta, la abogada Ana Lidia Soto, hija de Amparito, señaló molesta que las mujeres hicieron ver a su madre como una mujer en abandono y a ella como una mujer violenta por zarandear al nieto de una de las acusadas, acción que niega categóricamente.
También rechazó la afirmación de que “no le llegaron al precio” y que medio millón de pesos no les alcanzaría para intentar un acuerdo reparatorio. Las acusadas ofrecieron un testimonio de refutación para el viernes, mientras que a ella ya la liberaron como testigo, no dándole la oportunidad de rebatir la versión de las acusadas.
La abogada publicó un video en sus redes denunciando amenazas desde el primer día, y la revictimización que le hacen desde el sistema de justicia.
Estatal
El mal uso de las denuncias de violencia política también tienen consecuencias: experto
El abogado Antonio Sorela Castillo llamó a establecer un equilibrio entre la protección de las mujeres frente a la violencia política en razón de género y el respeto a la libertad de expresión y al ejercicio periodístico, al señalar que las denuncias sin fundamento también pueden tener consecuencias legales y afectar la vida profesional y personal de los comunicadores.
Durante el curso “La Actividad Periodística frente a la Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género” Sorela Castillo, profesor de la Universidad Internacional de La Rioja, sostuvo que los procedimientos para atender este tipo de violencia no deben considerarse, por sí mismos, actos de censura, pues también buscan visibilizar las agresiones que enfrentan las mujeres después de conquistar espacios de participación política.
“Una cosa es que una mujer llegue y otra cosa es que pueda ejercer el cargo libremente de violencia”, expresó el especialista, al señalar que el objetivo de la legislación no debe limitarse a garantizar que las mujeres accedan a puestos públicos, sino que puedan gobernar, administrar un municipio, expresar sus opiniones e intervenir en las decisiones de un cabildo sin enfrentar agresiones.
Sin embargo, advirtió que estos mecanismos también pueden ser utilizados por personas que buscan deslegitimar el trabajo de los periodistas. Explicó que los procedimientos por violencia política en razón de género pueden iniciarse a petición de parte o de oficio, situación que, consideró, debe observarse para evitar que algunas personas pretendan asumir el papel de defensoras de las mujeres con el propósito de emprender acciones contra comunicadores.
“No es censura, es solamente regular que se tienen que hacer las cosas conforme a derecho”, afirmó.
Sorela Castillo sostuvo que el ejercicio periodístico debe realizarse con libertad, pero también con responsabilidad y respeto a los derechos de las mujeres. En ese sentido, señaló que las transformaciones sociales y legales obligan a revisar las prácticas tradicionales de la profesión para evitar que los contenidos periodísticos vulneren derechos.
El abogado explicó que, en materia electoral, existen dos vías para atender estos casos: la denuncia por un posible delito electoral y el procedimiento especial sancionador. Indicó que los periodistas deben conocer los procedimientos y las instancias legales correspondientes para defenderse cuando consideren que una denuncia en su contra carece de fundamento.
Detalló que, cuando exista una resolución definitiva que permita establecer que una denuncia fue falsa, el comunicador puede valorar acciones legales por la vía penal, conforme a lo previsto en el Código Penal de Baja California, así como una demanda civil por daños y perjuicios.
Entre los conceptos que podrían reclamarse mencionó el daño moral, los gastos legales, los daños materiales e inmateriales, el lucro cesante —correspondiente a los ingresos que se dejaron de percibir— y posibles medidas de restitución, de acuerdo con las circunstancias del caso y las determinaciones judiciales.
Mexicali
Toman padres de familia la Secundaria Técnica 32; exigen cubrir plazas docentes
Ante la falta de personal docente y administrativo, padres y madres de familia de la Escuela Secundaria Técnica número 32, ubicada en el fraccionamiento Villa Bonita, tomaron los accesos al plantel para exigir a las autoridades educativas una solución definitiva.
De acuerdo con Eduardo Salgado, padre de familia de la institución, la problemática se ha prolongado por más de dos años sin recibir una respuesta que permita garantizar la cobertura de las clases y las actividades escolares.
Entre las plazas pendientes se encuentran las correspondientes a las asignaturas de refrigeración, cómputo y educación física, además de la falta de un prefecto, situación que ha generado inconformidad entre las familias de los estudiantes.
Salgado señaló que la tarde del día anterior la escuela informó, a través de sus redes sociales, sobre la asignación de personal para atender las vacantes. Sin embargo, indicó que, según la información que recibió, únicamente se incorporaría un docente.
El padre de familia subrayó que la exigencia no se limita a la contratación de personal interino, sino a que las autoridades garanticen su permanencia en el plantel, pues, aseguró, en ocasiones los docentes dejan de recibir sus pagos y terminan por retirarse, lo que provoca que el problema se repita.
Ante esta situación, las familias mantienen su exigencia de que las autoridades educativas atiendan las vacantes pendientes y brinden una solución que permita regularizar las actividades escolares en beneficio de los alumnos.
Por su parte, la Secretaría de Educación, a través de ficha informativa, dijo que ya se está atendiendo el tema, y se enviaron las claves vacantes que había para asignación de DISICAMM.
«Así también, se validó para cubrir de manera interina, al docente que se encuentra en protocolo en la secundaria (el profesor que está a disposición)», precisaron.
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