Algo cada día: La puerta no era de Karen, era la de todos
COLUMNA INVITADA/Por Fernando Ruiz del Castillo
Hay imágenes que incomodan porque exhiben una realidad que el discurso oficial intenta maquillar.
El video difundido este fin de semana sobre la irrupción de agentes de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Baja California en el domicilio de una joven mujer identificada como Karen no sólo generó indignación. Generó miedo. Y debería preocuparnos a todos.
Porque más allá de si la mujer es inocente o culpable. Más allá de si existía o no una investigación previa. Más allá incluso de los supuestos delitos que hoy se le quieran imputar, lo que quedó grabado es algo mucho más delicado: el aparente atropello de derechos fundamentales por parte de quienes están obligados a protegerlos.
Este miércoles, la fiscal María Elena Andrade aseguró que los agentes sí contaban con una orden de cateo derivada de una denuncia anónima relacionada con presunto narcomenudeo.
Es una explicación institucional que merece ser escuchada. Pero también merece ser contrastada con lo que observa cualquier ciudadano al ver el video.
Y el video muestra otra cosa.
Muestra agentes entrando de forma violenta. Muestra a una mujer exigiendo que le exhiban la orden judicial. Muestra confusión, amenazas, daños materiales y una autoridad que en ningún momento parece interesada en explicar qué está ocurriendo.
Si la orden existía, ¿por qué no fue mostrada de inmediato?
Si el procedimiento fue legal, ¿por qué la percepción ciudadana es exactamente la contraria?
Si todo se hizo conforme a derecho, ¿por qué la Fiscalía no ha difundido de manera transparente los elementos que justifiquen una actuación tan agresiva?
La defensa institucional de los agentes resulta comprensible. Ningún titular de una corporación sale a desautorizar públicamente a sus subordinados antes de una investigación interna. Pero una cosa es respaldar a la institución y otra muy distinta meter las manos al fuego por todos los que portan una placa.
La historia reciente de México debería haber vacunado a cualquier autoridad contra esa tentación.
Porque cuando los funcionarios creen ciegamente en la infalibilidad de sus policías terminamos escuchando historias que después se derrumban en los tribunales: detenciones ilegales, pruebas sembradas, confesiones fabricadas, allanamientos indebidos y expedientes construidos con más imaginación que evidencia.
Lo verdaderamente alarmante es la normalización de las llamadas denuncias anónimas como justificación de actuaciones invasivas.
Las denuncias anónimas pueden servir para iniciar investigaciones. Pueden generar líneas de trabajo. Pueden incluso alertar sobre actividades ilícitas.
Lo que no pueden convertirse es en una patente de corso para derribar puertas, intimidar ciudadanos y vulnerar garantías constitucionales.
Porque entonces cualquier persona estaría a merced de la mala fe, de una venganza personal o de una simple equivocación.
Bastaría una llamada.
Una denuncia.
Un señalamiento sin rostro.
Y de pronto un grupo de agentes podría aparecer frente a tu casa.
La pregunta que debería hacerse cualquier ciudadano no es si Karen es inocente o culpable.
La pregunta es mucho más sencilla:
¿Aceptaríamos el mismo procedimiento si hubiera ocurrido en nuestra casa?
Porque el Estado de derecho no se construye defendiendo solamente a las personas simpáticas o populares. Se construye protegiendo también a quienes nos generan dudas, precisamente para evitar que el poder se convierta en arbitrariedad.
Resulta particularmente preocupante que, según la propia versión de la afectada, durante el operativo desaparecieran dinero y pertenencias. Eso deberá investigarse con absoluta seriedad. No porque la denuncia sea necesariamente cierta, sino porque cuando la autoridad entra a un domicilio adquiere una responsabilidad enorme sobre todo lo que ocurre dentro de él.
Y más inquietante aún resulta que la respuesta pública haya derivado en advertencias sobre vigilancia y seguimiento.
Los ciudadanos no deben temerle a la autoridad.
Los delincuentes sí.
Hay una diferencia enorme.
La fiscal María Elena Andrade tiene una oportunidad para demostrar que la Fiscalía no está por encima de la ley, sino sometida a ella.
No defendiendo automáticamente a sus agentes.
No desacreditando a quien denuncia.
No apostando a que el escándalo mediático se olvide.
Sino ordenando una revisión exhaustiva del procedimiento y transparentando cada una de las actuaciones realizadas.
Porque si el cateo fue legal, la ciudadanía merece verlo.
Y si hubo abusos, la ciudadanía merece saberlo.
Lo que está en juego no es solamente la credibilidad de una institución.
Es algo mucho más importante.
La confianza de los ciudadanos en que cuando toquen a su puerta no será la arbitrariedad disfrazada de justicia.
Porque la puerta que aparentemente derribaron en esa vivienda de Mexicali no era únicamente la de Karen.
Era la puerta que separa al Estado de derecho del abuso de poder.
Y esa, una vez abierta, suele ser muy difícil volver a cerrarla.
Estatal
Reprueba víctima indirecta uso de presuntos falsos testimonios
Este martes se llevó a cabo otra audiencia del caso Amparito, referente a la muerte de una adulta mayor causada por una jauría propiedad de dos mujeres imputadas, madre e hija. En esa diligencia se escuchó el testimonio de ambas.
La víctima indirecta, la abogada Ana Lidia Soto, hija de Amparito, señaló molesta que las mujeres hicieron ver a su madre como una mujer en abandono y a ella como una mujer violenta por zarandear al nieto de una de las acusadas, acción que niega categóricamente.
También rechazó la afirmación de que “no le llegaron al precio” y que medio millón de pesos no les alcanzaría para intentar un acuerdo reparatorio. Las acusadas ofrecieron un testimonio de refutación para el viernes, mientras que a ella ya la liberaron como testigo, no dándole la oportunidad de rebatir la versión de las acusadas.
La abogada publicó un video en sus redes denunciando amenazas desde el primer día, y la revictimización que le hacen desde el sistema de justicia.
Estatal
El mal uso de las denuncias de violencia política también tienen consecuencias: experto
El abogado Antonio Sorela Castillo llamó a establecer un equilibrio entre la protección de las mujeres frente a la violencia política en razón de género y el respeto a la libertad de expresión y al ejercicio periodístico, al señalar que las denuncias sin fundamento también pueden tener consecuencias legales y afectar la vida profesional y personal de los comunicadores.
Durante el curso “La Actividad Periodística frente a la Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género” Sorela Castillo, profesor de la Universidad Internacional de La Rioja, sostuvo que los procedimientos para atender este tipo de violencia no deben considerarse, por sí mismos, actos de censura, pues también buscan visibilizar las agresiones que enfrentan las mujeres después de conquistar espacios de participación política.
“Una cosa es que una mujer llegue y otra cosa es que pueda ejercer el cargo libremente de violencia”, expresó el especialista, al señalar que el objetivo de la legislación no debe limitarse a garantizar que las mujeres accedan a puestos públicos, sino que puedan gobernar, administrar un municipio, expresar sus opiniones e intervenir en las decisiones de un cabildo sin enfrentar agresiones.
Sin embargo, advirtió que estos mecanismos también pueden ser utilizados por personas que buscan deslegitimar el trabajo de los periodistas. Explicó que los procedimientos por violencia política en razón de género pueden iniciarse a petición de parte o de oficio, situación que, consideró, debe observarse para evitar que algunas personas pretendan asumir el papel de defensoras de las mujeres con el propósito de emprender acciones contra comunicadores.
“No es censura, es solamente regular que se tienen que hacer las cosas conforme a derecho”, afirmó.
Sorela Castillo sostuvo que el ejercicio periodístico debe realizarse con libertad, pero también con responsabilidad y respeto a los derechos de las mujeres. En ese sentido, señaló que las transformaciones sociales y legales obligan a revisar las prácticas tradicionales de la profesión para evitar que los contenidos periodísticos vulneren derechos.
El abogado explicó que, en materia electoral, existen dos vías para atender estos casos: la denuncia por un posible delito electoral y el procedimiento especial sancionador. Indicó que los periodistas deben conocer los procedimientos y las instancias legales correspondientes para defenderse cuando consideren que una denuncia en su contra carece de fundamento.
Detalló que, cuando exista una resolución definitiva que permita establecer que una denuncia fue falsa, el comunicador puede valorar acciones legales por la vía penal, conforme a lo previsto en el Código Penal de Baja California, así como una demanda civil por daños y perjuicios.
Entre los conceptos que podrían reclamarse mencionó el daño moral, los gastos legales, los daños materiales e inmateriales, el lucro cesante —correspondiente a los ingresos que se dejaron de percibir— y posibles medidas de restitución, de acuerdo con las circunstancias del caso y las determinaciones judiciales.
Mexicali
Toman padres de familia la Secundaria Técnica 32; exigen cubrir plazas docentes
Ante la falta de personal docente y administrativo, padres y madres de familia de la Escuela Secundaria Técnica número 32, ubicada en el fraccionamiento Villa Bonita, tomaron los accesos al plantel para exigir a las autoridades educativas una solución definitiva.
De acuerdo con Eduardo Salgado, padre de familia de la institución, la problemática se ha prolongado por más de dos años sin recibir una respuesta que permita garantizar la cobertura de las clases y las actividades escolares.
Entre las plazas pendientes se encuentran las correspondientes a las asignaturas de refrigeración, cómputo y educación física, además de la falta de un prefecto, situación que ha generado inconformidad entre las familias de los estudiantes.
Salgado señaló que la tarde del día anterior la escuela informó, a través de sus redes sociales, sobre la asignación de personal para atender las vacantes. Sin embargo, indicó que, según la información que recibió, únicamente se incorporaría un docente.
El padre de familia subrayó que la exigencia no se limita a la contratación de personal interino, sino a que las autoridades garanticen su permanencia en el plantel, pues, aseguró, en ocasiones los docentes dejan de recibir sus pagos y terminan por retirarse, lo que provoca que el problema se repita.
Ante esta situación, las familias mantienen su exigencia de que las autoridades educativas atiendan las vacantes pendientes y brinden una solución que permita regularizar las actividades escolares en beneficio de los alumnos.
Por su parte, la Secretaría de Educación, a través de ficha informativa, dijo que ya se está atendiendo el tema, y se enviaron las claves vacantes que había para asignación de DISICAMM.
«Así también, se validó para cubrir de manera interina, al docente que se encuentra en protocolo en la secundaria (el profesor que está a disposición)», precisaron.
-
2 años agoEs Tijuana la segunda ciudad más peligrosa del mundo; Ensenada es la sexta
-
2 años agoCrimen organizado coloca retenes en el Valle de Mexicali para extorsionar a docentes
-
Reportaje10 meses agoRafael Buenrostro Martín, enlace estatal para el negocio del huachicol
-
1 año agoRevisará Issstecali determinación sobre polémica pensión por invalidez
-
1 año agoAnaliza familia de Vanesa denuncia por negligencia médica
-
1 año agoPresunta casa de la gobernadora en E.U. a la venta
-
1 año agoReflexiones sobre el nuevo Protocolo de Manifestaciones en BC: ¿Instrumento de protección o herramienta de disuasión?
-
2 años agoSubdirector administrativo de Issstecali tiene a familiares en la nómina
