Algo cada día: Julieta, coordinadora, todavía no candidata
COLUMNA INVITADA/Por Fernando Ruiz del Castillo
Lo que se veía venir, llegó.
Julieta Ramírez Padilla ya es la coordinadora de la pomposamente llamada “Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional” en Baja California. Un nombre larguísimo para una decisión bastante sencilla: Morena ya decidió quién quiere que encabece su proyecto rumbo a la gubernatura de 2027.
Y aquí comienza la primera precisión que conviene hacer, porque en política las palabras también sirven para disfrazar las cosas.
Julieta fue designada. No fue electa por los bajacalifornianos. Y miente quien asegure lo contario.
No obtuvo un solo voto ciudadano para ocupar esa coordinación. No hubo urnas, casillas, boletas ni ciudadanos decidiendo entre Julieta, Ismael Burgueño, Evangelina Moreno, Armando Ayala o cualquiera de los demás aspirantes.
Morena asegura que hubo un proceso interno que incluyó llamadas telefónicas y una encuesta domiciliaria. Perfecto. El problema es que, como suele ocurrir en estos ejercicios de democracia a la morenista, los ciudadanos tenemos que conformarnos con la versión oficial: que hubo encuesta, que ganó y que todos debemos aplaudir.
Los resultados completos, la metodología y los detalles que permitan comprobar cómo se llegó a esa conclusión no están sobre la mesa. Eso no significa que no haya existido una encuesta. Significa algo mucho más elemental: no es una encuesta pública y auditable por los ciudadanos. Y ahí está la diferencia.
Porque una cosa es decir “ganó la encuesta” y otra muy distinta es enseñar la encuesta. En septiembre, por ejemplo, CE Research publicó un estudio en el que Julieta aparecía mejor posicionada que Ismael Burgueño entre los aspirantes de Morena. Es decir, existen mediciones públicas que respaldan su fortaleza dentro del partido.
Pero esas mediciones tampoco convierten una coordinación partidista en una candidatura ni mucho menos en una gubernatura. Eso, por ahora, es otro cuento. Y conviene recordarlo porque en Morena tienen una curiosa habilidad para convertir una decisión de comité en una especie de mandato popular.
Primero se designa al coordinador. Después se le empieza a llamar virtual candidato.
Luego aparece la propaganda. Después las bardas. Más tarde los recorridos. Y cuando alguien pregunta quién autorizó todo aquello, seguramente aparecerá algún militante dispuesto a explicar que todo fue producto de “la voluntad del pueblo”. El pueblo, por cierto, suele enterarse al final.
El dedazo con encuesta
La designación de Julieta también tiene otra lectura. No necesariamente es la continuidad automática de Marina del Pilar. De hecho, puede ser exactamente lo contrario.
Porque una cosa es que Julieta haya sido cercana a la gobernadora —fue su secretaria particular cuando Marina era alcaldesa de Mexicali— y otra que su designación represente hoy la continuidad política de Palacio de Gobierno.
La decisión de Morena muestra que el partido nacional tiene su propia jugada para Baja California. Y eso debería ser suficientemente importante para quienes todavía creen que en los estados se decide todo desde el despacho del gobernador.
No. Al menos esta vez, la señal es otra. Julieta llega con el respaldo de la estructura nacional de Morena y con una posición que, de facto, la coloca en primera línea de la sucesión.
Pero de facto no significa de jure.
Y mucho menos significa que ya esté escrito el nombre que aparecerá en la boleta.
Ahí es donde algunos parecen estar confundiendo el primer capítulo con el final de la novela.
El problema de la frontera
Y hay algo más que no puede ignorarse. Julieta Ramírez tiene 31 años, una carrera política extraordinariamente rápida y una exposición pública que creció a una velocidad todavía mayor.
Pero también llega a esta nueva etapa cargando una circunstancia que difícilmente puede ser ignorada en un estado fronterizo como Baja California: la mirada de Estados Unidos. No es una especulación menor. En septiembre, N+ publicó que autoridades estadounidenses investigan a Julieta desde 2022 y que existe un documento relacionado con un “proffer agreement”, mecanismo mediante el cual una persona puede proporcionar información al Departamento de Justicia.
Dentro de una investigación. N+ reportó que el documento estaba en su poder. Julieta ha negado categóricamente que exista un acuerdo de colaboración en los términos señalados y ha calificado la información como una “farsa” y parte de una guerra sucia.
Es decir: hay una acusación periodística documentada y hay una negación igualmente pública de la señalada. Lo que no existe, al menos públicamente, es una resolución judicial estadounidense que permita presentar esas acusaciones como hechos probados. Y esa distinción es fundamental.
Pero también sería ingenuo pensar que, porque en México se decida no hablar de un asunto, éste desaparece al cruzar la frontera. No funciona así. Mucho menos en Baja California.
Porque Washington no necesita pedir permiso a Morena, al Congreso, al Gobierno del Estado ni a la dirigencia nacional para mirar lo que considere de su interés. Y cuando Estados Unidos pone la lupa sobre alguien, sus conclusiones —sean definitivas, preliminares, correctas o posteriormente descartadas— pueden tener consecuencias políticas.
Eso es una realidad de la vida fronteriza. No una teoría de conspiración. Los archivos no se borran con discursos. Por eso tampoco conviene minimizar el contexto nacional.
El huachicol fiscal, las investigaciones estadounidenses, las operaciones financieras, los presuntos vínculos entre políticos, empresarios y personajes relacionados con actividades criminales, el caso de Sergio Carmona y las distintas investigaciones que han tocado a personajes de varios partidos y gobiernos no son asuntos que desaparezcan porque en México alguien decida cambiarles de nombre.
Y aquí hay que ser particularmente cuidadosos. Una cosa es que existan investigaciones, señalamientos o documentos. Otra, muy diferente, es afirmar que una persona es responsable de un delito. La diferencia debería ser obvia.
Pero en la política mexicana la presunción de inocencia suele ser utilizada selectivamente: sirve cuando protege a los propios y se convierte en papel sanitario cuando se trata de los adversarios.
El problema para Julieta es que su nombre ya está dentro de una conversación que cruza la frontera. Y eso, por sí mismo, significa que su ruta hacia 2027 no será exclusivamente mexicana. Tendrá que responder aquí. Y eventualmente podría tener que responder allá.
Bardas, redes y realidad
Luego está el otro asunto. El de la imagen.
Julieta ha conseguido notoriedad. Eso es indiscutible. Pero notoriedad no siempre significa popularidad y popularidad tampoco equivale automáticamente a respaldo electoral.
Su presencia en redes sociales es enorme. Sus recorridos son constantes. Las bardas aparecieron mucho antes de que Morena reconociera oficialmente la coordinación. El Instituto Estatal Electoral incluso ordenó retirar propaganda relacionada con ella después de una denuncia por presuntos actos anticipados de campaña. Y después están sus videos.
Sus gestos. Sus pleitos. Sus respuestas.
Ese peculiar estilo de comunicación política en el que, a veces, parece importar más demostrar que se tiene la ocurrencia más rápida que construir la respuesta más inteligente. Puede funcionar entre los convencidos. Puede divertir a los seguidores. Puede generar miles de reproducciones. Pero gobernar Baja California es otra cosa.
Aquí no se necesita una “influencer” con fuero político. Se necesita alguien capaz de enfrentar inseguridad, migración, agua, infraestructura, desarrollo económico, aduanas, relación con California, violencia, corrupción, servicios públicos y una lista interminable de problemas que no se resuelven haciendo transmisiones en vivo.
Y hay algo todavía más delicado. Los bajacalifornianos no viven en Twitter, Facebook, TikTok ni en los grupos de WhatsApp de los políticos. Viven en colonias donde falta seguridad.
En calles llenas de baches. En hospitales donde no siempre hay lo que se necesita. En ciudades donde el costo de vivir aumenta. En comunidades donde la delincuencia dejó de ser una noticia para convertirse en parte de la rutina. Y ahí las bardas no votan. Las fotografías con funcionarios tampoco. Mucho menos los aplausos de quienes aspiran a conservar su puesto o conseguir uno mejor.
Los que hoy aplauden
Por eso tampoco hay que confundir el acompañamiento político con respaldo ciudadano. Los mismos que hoy levantan las manos, gritan consignas, organizan caravanas y aseguran que Julieta representa el futuro de Baja California son, en buena medida, quienes viven de la política. No necesariamente todos. Pero sí muchos.
Y tienen una razón bastante sencilla para cuidar el proyecto: la nómina. Porque en política también existe una forma muy peculiar de patriotismo: defender apasionadamente el proyecto que garantiza el salario de uno. Julieta tiene estructura. Tiene partido. Tiene una marca electoral todavía poderosa. Tiene el aparato político de Morena. Tiene programas sociales que han demostrado su peso electoral. Y ahora tiene la coordinación estatal.
Pero todo eso puede convertirse en una enorme burbuja si quienes la rodean terminan convenciéndola de que los aplausos internos representan el sentimiento de los bajacalifornianos. No necesariamente.
Todavía falta mucho
Así que sí: Julieta Ramírez tiene posibilidades reales de convertirse en candidata de Morena al Gobierno de Baja California. Pero la coordinación no es la candidatura y la candidatura no es la gubernatura. Falta muchísimo.
Falta ver qué ocurre con Morena. Falta ver qué sucede con sus adversarios internos.
Falta saber qué hará Marina del Pilar. Falta saber qué hará Ismael Burgueño. Falta conocer qué harán PT, Verde y las oposiciones. Falta ver cómo llegará Morena a 2027.
Y, sobre todo, falta saber qué ocurrirá con todas esas investigaciones, expedientes, acusaciones y documentos que hoy circulan por México y Estados Unidos. Porque los archivos tienen una desagradable costumbre. No siempre desaparecen porque los políticos quieran. A veces simplemente esperan. Esperan a que alguien abra una carpeta. A que un fiscal lea un documento. A que un juez autorice una investigación. A que un periodista consiga una copia.
O a que alguna de esas famosas “oficinitas” que tanto molestan a nuestros políticos decida que llegó el momento de volver a mirar hacia el sur. Y entonces puede ocurrir algo muy incómodo: que aquello que hoy parece una candidatura inevitable termine siendo apenas una coordinación bastante efímera.
Porque en política hay decisiones que parecen definitivas hasta que aparece un dato que nadie tenía en la ecuación. Y en una elección faltan todavía muchos meses. Demasiados, quizá, para quienes ya están repartiendo secretarías.
Julieta llegó. Eso ya nadie lo discute. Llegó a la coordinación por decisión de Morena, con una estructura detrás, con encuestas que públicamente la muestran competitiva y con un partido que ha decidido apostar por ella.
Pero que nadie se equivoque: llegar a la coordinación no significa haber llegado a la gubernatura. Y mucho menos significa que el pueblo haya decidido.
Eso, si acaso, lo sabremos cuando haya boletas, urnas y ciudadanos frente a ellas. Hasta entonces, lo de Julieta es una decisión de partido. Y las decisiones de partido, por más que se adornen con palabras como “defensa”, “transformación”, “soberanía” y “pueblo”, siguen siendo eso: decisiones de partido.
Informe, gira y acarreo
Para sorpresa de nadie, la maquinaria morenista volvió a aflojar la cartera y puso en marcha el viejo, conocido y costoso mecanismo de la movilización política.
Miles de hombres, mujeres, niños, adultos mayores y madres de familia fueron llevados este sábado a Tijuana para escuchar, una vez más, el mensaje de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, presentado como parte de su gira nacional de “rendición de cuentas”.
El detalle es que la rendición de cuentas ya ocurrió. El pasado 1 de septiembre, la presidenta presentó su Segundo Informe de Gobierno. Lo que estamos viendo ahora es una especie de repetición nacional: el mismo mensaje, los mismos logros, las mismas cifras, los mismos aplausos y, naturalmente, las mismas porras.
Porque si algo caracteriza a la Cuarta Transformación es su extraordinaria capacidad para convertir un informe en gira artística. Sólo falta que anuncien la venta de souvenirs.
Tijuana fue este sábado la parada número 24 de una gira denominada “Honestidad y Resultados”. Y seguramente habrá quien explique que llevar el informe a los estados es acercar el gobierno al pueblo. Muy bien.
Pero habría que preguntar cuánto cuesta acercar el gobierno al pueblo cuando para hacerlo hay que mover contingentes, montar escenarios, cerrar calles, desplegar personal, organizar logística y movilizar a miles de personas para escuchar un discurso que ya fue presentado oficialmente.
¿Quién paga? Pues el pueblo, faltaba más. El mismo pueblo al que se le pide austeridad, mientras la clase política disfruta de la abundancia presupuestal para organizar actos multitudinarios que, casualmente, también sirven para medir músculos políticos.
Porque en Tijuana no sólo estuvieron los ciudadanos que acudieron voluntariamente. También aparecieron los de siempre: funcionarios, operadores, aspirantes, suspirantes, legisladores, alcaldes, dirigentes y toda esa fauna política que entiende perfectamente que una fotografía junto a la presidenta puede valer más que cien discursos. Y ahí está el verdadero fondo del asunto.
Más que una rendición de cuentas, estas giras parecen funcionar como una gigantesca revista de la nómina morenista. Todos sonrientes. Todos disciplinados. Todos levantando la mano. Todos convencidos de que los problemas del país pueden esperar, pero la próxima candidatura no.
La gira, además, llega cuando el calendario político ya empieza a oler a 2027. Y en Baja California eso no es un detalle menor. Por eso la movilización tiene un doble propósito: repetirle al ciudadano lo que ya escuchó y recordarle a la clase política quién manda.
No hay nada nuevo bajo el sol de Tijuana.
Sólo una enorme escenografía, miles de asistentes y una pregunta bastante sencilla que nadie parece dispuesto a contestar: ¿Era realmente necesario gastar nuevamente dinero público para repetir un informe que ya fue presentado?
La respuesta oficial seguramente será que se trata de acercar los resultados al pueblo. La respuesta ciudadana podría ser bastante más sencilla: Si los resultados son tan buenos, quizá no necesitan tantos camiones, tantas porras y tantos aplausos para convencer a nadie.
Pero eso sí: mientras haya presupuesto, siempre habrá manera de convertir la rendición de cuentas en campaña permanente. Y todavía le llaman austeridad.
Estatal
Reprueba víctima indirecta uso de presuntos falsos testimonios
Este martes se llevó a cabo otra audiencia del caso Amparito, referente a la muerte de una adulta mayor causada por una jauría propiedad de dos mujeres imputadas, madre e hija. En esa diligencia se escuchó el testimonio de ambas.
La víctima indirecta, la abogada Ana Lidia Soto, hija de Amparito, señaló molesta que las mujeres hicieron ver a su madre como una mujer en abandono y a ella como una mujer violenta por zarandear al nieto de una de las acusadas, acción que niega categóricamente.
También rechazó la afirmación de que “no le llegaron al precio” y que medio millón de pesos no les alcanzaría para intentar un acuerdo reparatorio. Las acusadas ofrecieron un testimonio de refutación para el viernes, mientras que a ella ya la liberaron como testigo, no dándole la oportunidad de rebatir la versión de las acusadas.
La abogada publicó un video en sus redes denunciando amenazas desde el primer día, y la revictimización que le hacen desde el sistema de justicia.
Estatal
El mal uso de las denuncias de violencia política también tienen consecuencias: experto
El abogado Antonio Sorela Castillo llamó a establecer un equilibrio entre la protección de las mujeres frente a la violencia política en razón de género y el respeto a la libertad de expresión y al ejercicio periodístico, al señalar que las denuncias sin fundamento también pueden tener consecuencias legales y afectar la vida profesional y personal de los comunicadores.
Durante el curso “La Actividad Periodística frente a la Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género” Sorela Castillo, profesor de la Universidad Internacional de La Rioja, sostuvo que los procedimientos para atender este tipo de violencia no deben considerarse, por sí mismos, actos de censura, pues también buscan visibilizar las agresiones que enfrentan las mujeres después de conquistar espacios de participación política.
“Una cosa es que una mujer llegue y otra cosa es que pueda ejercer el cargo libremente de violencia”, expresó el especialista, al señalar que el objetivo de la legislación no debe limitarse a garantizar que las mujeres accedan a puestos públicos, sino que puedan gobernar, administrar un municipio, expresar sus opiniones e intervenir en las decisiones de un cabildo sin enfrentar agresiones.
Sin embargo, advirtió que estos mecanismos también pueden ser utilizados por personas que buscan deslegitimar el trabajo de los periodistas. Explicó que los procedimientos por violencia política en razón de género pueden iniciarse a petición de parte o de oficio, situación que, consideró, debe observarse para evitar que algunas personas pretendan asumir el papel de defensoras de las mujeres con el propósito de emprender acciones contra comunicadores.
“No es censura, es solamente regular que se tienen que hacer las cosas conforme a derecho”, afirmó.
Sorela Castillo sostuvo que el ejercicio periodístico debe realizarse con libertad, pero también con responsabilidad y respeto a los derechos de las mujeres. En ese sentido, señaló que las transformaciones sociales y legales obligan a revisar las prácticas tradicionales de la profesión para evitar que los contenidos periodísticos vulneren derechos.
El abogado explicó que, en materia electoral, existen dos vías para atender estos casos: la denuncia por un posible delito electoral y el procedimiento especial sancionador. Indicó que los periodistas deben conocer los procedimientos y las instancias legales correspondientes para defenderse cuando consideren que una denuncia en su contra carece de fundamento.
Detalló que, cuando exista una resolución definitiva que permita establecer que una denuncia fue falsa, el comunicador puede valorar acciones legales por la vía penal, conforme a lo previsto en el Código Penal de Baja California, así como una demanda civil por daños y perjuicios.
Entre los conceptos que podrían reclamarse mencionó el daño moral, los gastos legales, los daños materiales e inmateriales, el lucro cesante —correspondiente a los ingresos que se dejaron de percibir— y posibles medidas de restitución, de acuerdo con las circunstancias del caso y las determinaciones judiciales.
Mexicali
Toman padres de familia la Secundaria Técnica 32; exigen cubrir plazas docentes
Ante la falta de personal docente y administrativo, padres y madres de familia de la Escuela Secundaria Técnica número 32, ubicada en el fraccionamiento Villa Bonita, tomaron los accesos al plantel para exigir a las autoridades educativas una solución definitiva.
De acuerdo con Eduardo Salgado, padre de familia de la institución, la problemática se ha prolongado por más de dos años sin recibir una respuesta que permita garantizar la cobertura de las clases y las actividades escolares.
Entre las plazas pendientes se encuentran las correspondientes a las asignaturas de refrigeración, cómputo y educación física, además de la falta de un prefecto, situación que ha generado inconformidad entre las familias de los estudiantes.
Salgado señaló que la tarde del día anterior la escuela informó, a través de sus redes sociales, sobre la asignación de personal para atender las vacantes. Sin embargo, indicó que, según la información que recibió, únicamente se incorporaría un docente.
El padre de familia subrayó que la exigencia no se limita a la contratación de personal interino, sino a que las autoridades garanticen su permanencia en el plantel, pues, aseguró, en ocasiones los docentes dejan de recibir sus pagos y terminan por retirarse, lo que provoca que el problema se repita.
Ante esta situación, las familias mantienen su exigencia de que las autoridades educativas atiendan las vacantes pendientes y brinden una solución que permita regularizar las actividades escolares en beneficio de los alumnos.
Por su parte, la Secretaría de Educación, a través de ficha informativa, dijo que ya se está atendiendo el tema, y se enviaron las claves vacantes que había para asignación de DISICAMM.
«Así también, se validó para cubrir de manera interina, al docente que se encuentra en protocolo en la secundaria (el profesor que está a disposición)», precisaron.
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