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Algo cada día: El silencio también se factura

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COLUMNA INVITADA/Por Fernando Ruiz del Castillo

Durante años nos dijeron que el dinero del narcotráfico buscaba comprar alcaldes, gobernadores, diputados, campañas y partidos políticos. Nada nuevo. El crimen organizado siempre entendió que una elección cuesta mucho menos que una guerra. Si puedes comprar un gobierno, ¿para qué conquistarlo a balazos?

Pero el documento dado a conocer recientemente por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos introduce un ingrediente mucho más incómodo. Uno que, curiosamente, ha pasado casi desapercibido entre analistas, comentaristas y hasta entre los propios medios de comunicación.

No habla solamente de campañas políticas. Habla también de “medios de comunicación”. Y ahí el silencio dejó de ser casual para convertirse en sospechoso.

Porque una cosa es aceptar que el dinero ilegal financie candidatos. Eso ya forma parte del imaginario colectivo mexicano. Pero otra muy distinta es admitir que ese mismo dinero pudiera haber servido para comprar líneas editoriales, fabricar reputaciones, destruir adversarios, ocultar investigaciones o construir realidades paralelas.

Si el dinero del huachicol fiscal terminaba en campañas políticas, el objetivo era ganar elecciones.

Pero si también llegaba a medios de comunicación, entonces el objetivo era ganar algo todavía más valioso: la narrativa.

Y quien controla la narrativa casi siempre termina controlando la percepción pública.
De pronto muchas piezas comienzan a acomodarse.
¿Por qué ciertos personajes parecían inmunes al escrutinio periodístico?
¿Por qué algunos escándalos morían antes de nacer?
¿Por qué había medios donde determinadas investigaciones simplemente no existían?
¿Por qué algunos periodistas parecían ejercer más como jefes de prensa que como reporteros?
Y, sobre todo, ¿de dónde salía el dinero para sostener verdaderos aparatos de propaganda disfrazados de periodismo?
Porque mantener campañas permanentes de publicidad política cuesta millones.
Las entrevistas complacientes cuestan.
Los espacios «informativos» disfrazados de noticias cuestan.
Los portales que viven para aplaudir también cuestan.
Hasta las tendencias artificiales en redes sociales tienen tarifa.

Y ni hablar de las encuestas. Esas que misteriosamente siempre colocan arriba al cliente que las paga y abajo al adversario que las cuestiona. Esas mediciones que aparecen justo cuando alguien necesita justificar una candidatura, legitimar una decisión política o convencer a la opinión pública de que un personaje es inevitable.

Tal vez algún día también sepamos quién financiaba esas encuestas tan generosas con unos y tan despiadadas con otros.

Porque hacer demoscopia «cuchareada» tampoco resulta barato.

El documento estadounidense no menciona nombres de medios. Todavía. Pero tampoco deja demasiado espacio para la imaginación cuando afirma que recursos provenientes de estas estructuras criminales podían utilizarse para beneficiar a políticos corruptos mediante pagos dirigidos a campañas y medios de comunicación.

La diferencia entre un partido político y un medio debería ser sencilla. El primero busca conquistar el poder. El segundo debería vigilarlo. Cuando ambos terminan alimentándose de la misma bolsa, la democracia deja de tener contrapesos y empieza a parecer un negocio de accionistas.

Quizá por eso el tema ha recibido tan poca atención. Resulta mucho más cómodo discutir qué político recibió dinero que preguntarse qué empresa periodística pudo haber cobrado por callar. Porque si algún día esos nombres salen a la luz, habrá quienes descubran que nunca fueron periodistas independientes. Simplemente estaban en nómina.

Y entonces entenderemos que, en México, no sólo se compraban elecciones. También se rentaba el silencio.

El hilo más delgado de la 4T

En política, el respaldo dura hasta que empieza a costar demasiado. Y Marina del Pilar Ávila parece haber llegado a esa zona incómoda donde ya no basta con una foto, una defensa tibia o un “no hay delito que perseguir”.

Primero, desde Palacio Nacional dijeron que no había información sensible comprometida en los audios. Después, cuando aparecieron más grabaciones y la palabra Panamá entró al guion, la presidenta Claudia Sheinbaum fue más clara: Marina tenía que explicar. Además, dijo que no había hablado con ella.

Para el lenguaje político, eso no es un abrazo. Es el equivalente institucional de dejar a alguien en visto.

No significa que Sheinbaum haya decidido romper con la gobernadora. Tampoco hay prueba de que exista una orden para sacrificarla. Pero sí muestra algo evidente: Marina dejó de ser un problema local y se convirtió en un asunto que incomoda al gobierno federal, justo cuando México necesita hablar con Estados Unidos sin que cada conversación parezca episodio de una serie de espionaje mal actuada.

Porque el problema no es sólo lo que se escucha en los audios. El problema es lo que proyectan: una gobernadora preocupada por su visa, supuestos cargos y contactos con agencias estadounidenses. Y mientras Morena intenta sostener un discurso de soberanía, Baja California ofrece una escena donde la palabra “FBI” aparece más veces de las que cualquier oficina de comunicación quisiera escuchar.

En ese contexto, la judicialización del exgobernador panista Ernesto Ruffo Appel llegó con una difusión oficial tan amplia que inevitablemente alimentó sospechas. La Fiscalía debe investigar y, si tiene pruebas, llevar el caso hasta donde corresponda. Nadie está pidiendo impunidad para Ruffo. Pero cuando el despliegue es tan visible y coincide con el incendio mediático de Marina, la percepción pública hace su trabajo: parece que alguien quiso cambiar de tema.
Tal vez no fue una cortina de humo. Pero en política las cortinas no necesitan venir con etiqueta. Basta con que tapen algo.

El problema para Sheinbaum es que no se trata de un solo frente. Ahí están los costos políticos de los casos y señalamientos alrededor de Rubén Rocha Moya, Adán Augusto López Hernández, Américo Villarreal y Alfonso Durazo. Todos son figuras relevantes de Morena, todos cargan distintos niveles de desgaste público y todos obligan al gobierno a jugar defensa.

Pero no todos pesan igual.

Marina tiene una desventaja: Baja California es frontera, tiene relación diaria con Estados Unidos y su caso incluye visa revocada, audios, posibles intermediarios y agencias estadounidenses. Es un paquete demasiado completo para ignorarlo y demasiado incómodo para defenderlo con entusiasmo.

Por eso empieza a sonar la vieja frase de la política mexicana: “la ley se aplica como una tela”. Se estira, se encoge, se acomoda y, cuando hace falta, se rompe por el hilo más delgado.

No porque Marina sea necesariamente la más débil. Sino porque puede ser la más útil.

Washington presiona por seguridad, migración, comercio y combate al crimen. México necesita avanzar en la relación bilateral y proteger la negociación del T-MEC. En esa mesa, una gobernadora cuestionada puede convertirse en un problema que alguien quiera resolver antes de que crezca.

No hay datos para afirmar que Marina del Pilar sea una moneda de cambio para Donald Trump. Decirlo como hecho sería irresponsable. Pero tampoco sería raro que, en la lógica fría del poder, el gobierno federal calcule cuánto cuesta defenderla y cuánto cuesta dejar que enfrente sola las consecuencias políticas de sus propias explicaciones.

La tragedia para Marina es que ya no depende sólo de lo que diga. Depende de cuánto desgaste esté dispuesto a absorber el gobierno que hasta hace poco la respaldaba.
Y cuando una gobernadora pasa de ser defendida a “tener que explicar”, conviene revisar si el hilo todavía está unido a la tela… o si ya empezaron a jalarlo.

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Estatal

Reprueba víctima indirecta uso de presuntos falsos testimonios

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Este martes se llevó a cabo otra audiencia del caso Amparito, referente a la muerte de una adulta mayor causada por una jauría propiedad de dos mujeres imputadas, madre e hija. En esa diligencia se escuchó el testimonio de ambas.

La víctima indirecta, la abogada Ana Lidia Soto, hija de Amparito, señaló molesta que las mujeres hicieron ver a su madre como una mujer en abandono y a ella como una mujer violenta por zarandear al nieto de una de las acusadas, acción que niega categóricamente.

También rechazó la afirmación de que “no le llegaron al precio” y que medio millón de pesos no les alcanzaría para intentar un acuerdo reparatorio. Las acusadas ofrecieron un testimonio de refutación para el viernes, mientras que a ella ya la liberaron como testigo, no dándole la oportunidad de rebatir la versión de las acusadas.

La abogada publicó un video en sus redes denunciando amenazas desde el primer día, y la revictimización que le hacen desde el sistema de justicia.

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Estatal

El mal uso de las denuncias de violencia política también tienen consecuencias: experto

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El abogado Antonio Sorela Castillo llamó a establecer un equilibrio entre la protección de las mujeres frente a la violencia política en razón de género y el respeto a la libertad de expresión y al ejercicio periodístico, al señalar que las denuncias sin fundamento también pueden tener consecuencias legales y afectar la vida profesional y personal de los comunicadores.

Durante el curso “La Actividad Periodística frente a la Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género” Sorela Castillo, profesor de la Universidad Internacional de La Rioja, sostuvo que los procedimientos para atender este tipo de violencia no deben considerarse, por sí mismos, actos de censura, pues también buscan visibilizar las agresiones que enfrentan las mujeres después de conquistar espacios de participación política.

“Una cosa es que una mujer llegue y otra cosa es que pueda ejercer el cargo libremente de violencia”, expresó el especialista, al señalar que el objetivo de la legislación no debe limitarse a garantizar que las mujeres accedan a puestos públicos, sino que puedan gobernar, administrar un municipio, expresar sus opiniones e intervenir en las decisiones de un cabildo sin enfrentar agresiones.

Sin embargo, advirtió que estos mecanismos también pueden ser utilizados por personas que buscan deslegitimar el trabajo de los periodistas. Explicó que los procedimientos por violencia política en razón de género pueden iniciarse a petición de parte o de oficio, situación que, consideró, debe observarse para evitar que algunas personas pretendan asumir el papel de defensoras de las mujeres con el propósito de emprender acciones contra comunicadores.

“No es censura, es solamente regular que se tienen que hacer las cosas conforme a derecho”, afirmó.

Sorela Castillo sostuvo que el ejercicio periodístico debe realizarse con libertad, pero también con responsabilidad y respeto a los derechos de las mujeres. En ese sentido, señaló que las transformaciones sociales y legales obligan a revisar las prácticas tradicionales de la profesión para evitar que los contenidos periodísticos vulneren derechos.

El abogado explicó que, en materia electoral, existen dos vías para atender estos casos: la denuncia por un posible delito electoral y el procedimiento especial sancionador. Indicó que los periodistas deben conocer los procedimientos y las instancias legales correspondientes para defenderse cuando consideren que una denuncia en su contra carece de fundamento.

Detalló que, cuando exista una resolución definitiva que permita establecer que una denuncia fue falsa, el comunicador puede valorar acciones legales por la vía penal, conforme a lo previsto en el Código Penal de Baja California, así como una demanda civil por daños y perjuicios.

Entre los conceptos que podrían reclamarse mencionó el daño moral, los gastos legales, los daños materiales e inmateriales, el lucro cesante —correspondiente a los ingresos que se dejaron de percibir— y posibles medidas de restitución, de acuerdo con las circunstancias del caso y las determinaciones judiciales.

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Mexicali

Toman padres de familia la Secundaria Técnica 32; exigen cubrir plazas docentes

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Ante la falta de personal docente y administrativo, padres y madres de familia de la Escuela Secundaria Técnica número 32, ubicada en el fraccionamiento Villa Bonita, tomaron los accesos al plantel para exigir a las autoridades educativas una solución definitiva.

De acuerdo con Eduardo Salgado, padre de familia de la institución, la problemática se ha prolongado por más de dos años sin recibir una respuesta que permita garantizar la cobertura de las clases y las actividades escolares.

Entre las plazas pendientes se encuentran las correspondientes a las asignaturas de refrigeración, cómputo y educación física, además de la falta de un prefecto, situación que ha generado inconformidad entre las familias de los estudiantes.

Salgado señaló que la tarde del día anterior la escuela informó, a través de sus redes sociales, sobre la asignación de personal para atender las vacantes. Sin embargo, indicó que, según la información que recibió, únicamente se incorporaría un docente.

El padre de familia subrayó que la exigencia no se limita a la contratación de personal interino, sino a que las autoridades garanticen su permanencia en el plantel, pues, aseguró, en ocasiones los docentes dejan de recibir sus pagos y terminan por retirarse, lo que provoca que el problema se repita.

Ante esta situación, las familias mantienen su exigencia de que las autoridades educativas atiendan las vacantes pendientes y brinden una solución que permita regularizar las actividades escolares en beneficio de los alumnos.

Por su parte, la Secretaría de Educación, a través de ficha informativa, dijo que ya se está atendiendo el tema, y se enviaron las claves vacantes que había para asignación de DISICAMM.

«Así también, se validó para cubrir de manera interina, al docente que se encuentra en protocolo en la secundaria (el profesor que está a disposición)», precisaron.

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